No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo


“La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a las personas y países, porque la crisis trae progresos, la creatividad nace de la angustia como el día de la noche oscura. Es de la crisis que nacen la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a si mismo sin quedar superado. Quien atribuye la crisis a sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más los problemas que las soluciones, la verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin la crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos nuestro talento y nuestras habilidades para encontrar soluciones, acabemos de una sola vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla."


Albert Einstein







martes, 21 de abril de 2009

normas del buen trader recogidas por Todd Harrison

1. Evitar que lo frágil crezca tanto que se convierta en demasiado grande como para caer (too big to fail). Fíjate niveles, no te obsesiones con la pantalla: el precio está a tu servicio y no al revés. 2. No socializar las pérdidas y privatizar las ganancias. Todo lo que debe ser rescatado, ha de ser nacionalizado. Se refiere, obviamente, al sector financiero. De hecho, añade, en la Francia socialista de los 80, el Estado tomó el control de la banca. En los Estados Unidos capitalistas de la presente década han sido los bancos los que han tomado control del gobierno. Surrealista. Sé disciplinado. Define tu riesgo, acótalo y nunca te creas más listo que el mercado. 3. Retirar el carnet al conductor que se estrella por conducir con los ojos vendados. Si los reguladores y supervisores nos han metido en esta crisis, es suicida depositar en sus manos la solución de la misma. Hay que buscar nuevos actores no contaminados para los nuevos tiempos. Sé selectivo al operar. Importa más el resultado positivo que la frecuencia. 4. Premiar los éxitos y castigar los fracasos. No podemos jugar sólo a una de las caras del capitalismo. Terminar con la asimetría de aquellos sistemas de compensación, propios de la banca de inversión, que incentivan la toma de riesgos sin importar sus consecuencias. Olvida tus emociones. Cuenta hasta tres antes de actuar. Sé racional. 5. Sencillez frente a complejidad. La innovación financiera debe hacer la vida más fácil y no más complicada, necesaria consecuencia del proceso de globalización y el aumento de las transacciones financieras internacionales. Aprovéchate del pánico y de la ambición, esto es: de las emociones de los demás. 6. El fin no justifica los medios. En cualquier producto financiero derivado debe primar más el fin que pretende conseguir que las consecuencias que de él se pueden derivar. Deberían prohibirse aquellas estructuras que sólo unos pocos conocen y casi ninguno entiende. Reconoce el campo de batalla en el que vas a operar y busca sus posibles ineficiencias. 7. La confianza es patrimonio intrínseco del mercado. Todo lo que puede hacer daño a esta realidad última debe ser evitado en la medida de lo posible. Ningún gobierno debería nunca tener que “restaurar la confianza”, sino establecer los cauces para que ésta no se pierda. Haz tus apuestas en función del riesgo de la operación y no indiscriminadamente. No todos los trades son iguales. 8. Al drogadicto con síndrome de abstinencia no hay que darle ni una dosis. No se puede curar el exceso de crédito con más apalancamiento. La crisis actual no es temporal, sino estructural y requiere de un largo proceso de rehabilitación. Para el mercado percepción y realidad son lo mismo: una cotización. Para ti son distintos: una oportunidad. 9. El mundo debe dejar de ser esencialmente financiero. Debemos usar los mercados como depósitos de valor. Sólo los inversores profesionales pueden pasar esa barrera. Los ciudadanos deben preocuparse de sus propios negocios y/o empleos (que están bajo su control) pero no por sus posiciones financieras (que escapan al mismo). Si no estás seguro, no arriesgues. 10. Aprovechar los huevos rotos para hacer una rica tortilla. No cabe alternativa. Hay que rehacer el sistema en su totalidad. No caben parches. Movámonos hacia un Capitalismo 2.0 donde el peso de la deuda y de la clase bancaria sea mucho más reducido y sean más las certezas que las incertidumbres. Es más importante saber cerrar una posición que abrirla. No tengas miedo a las pequeñas pérdidas, preludio de otras mayores.