

Un gap de escape o rotura señala fortaleza de la tendencia incipiente. A contrario que los gap de continuación y agotamiento, no son cerrados mientras la tendencia en cuestión siga vigente.
Bajo esta hipótesis podemos afirmar de forma simplista y categórica, que su cobertura implicaría el escenario bajista anterior. Sin embargo, el rebote desde este nivel coincidente con la parte alta del gap, supondría una rápida recuperación hasta la zona 8.546, delimitada por la parte alta del triángulo y el 61.8% fibo del tramo de bajada.
Suponiendo que en las próximas sesiones se consolide un suelo de mercado, obviando el pesimismo generalizado sobre el Ibex 35, podríamos pensar en objetivos alcistas mucho más ambiciosos: 8.874, 9.268 y 9.662, coincidentes con los niveles Fibonacci y respetando el rango de la canalización discontinua morada.
La ruptura, coincidiendo con la cobertura del gap de escape de noviembre, nos arroja al casi impronunciable 6.000.